Pasó la Semana Santa ¿y ahora qué?

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Ya que ha finalizado el largo feriado de la Semana Santa, regresamos a la cotidianidad de la vida; estaremos contemplando el famoso carreteo puesto en marcha por las autoridades desde hoy domingo por la tarde; según las mismas, este sirve para dirigir y controlar a todo el que se fue y el que viene. Este lunes, volvemos a preocuparnos por los problemas que se han convertido en un cáncer para esta sociedad.
Regresan los reclamos de los ciudadanos por el alto costo de la vida, hospitales inservibles, denuncias por ventas de medicamentos falsificados, las quejas por la falta de atención médica de pacientes en los centros asistenciales, la gente que muere por la ausencia de una solución salinica o un hilo para suturar una herida de un paciente grave; la carencia de camas, equipos, el agravamiento en la salud del pueblo; la amenaza de huelgas del Colegio Médico Dominicano; profesores inconformes que reclaman más aumento y tal parece que con el logro del 4%, este solo ha servido para beneficiar a políticos que han ocupado el Ministerio de Educación y para satisfacer el incremento de sueldos constante a los maestros. Por su parte, los empleados públicos llevan 10 años sin que se les aumente un chele. Volveremos a contemplar la podredumbre del sistema judicial que sigue siendo la cenicienta de los más fuertes protegidos por la impunidad que se pasea libremente por los pasillos de la justicia que es sinónimo a un mercado Persa.
Volvemos a la inseguridad ciudadana, de nada sirve tener a muchos policías en las calles y para qué han servido las reuniones, planes por controlar la delincuencia si hace tiempo que esta les ganó la batalla a las autoridades. ¿Cuál ha sido la utilidad que ha tenido la nueva ley de reforma de la policía? ahora todo está peor que antes porque no existe ni el más mínimo intere de parte de las autoridades en que exista una reestructuración completa en la uniformada permeada por las estructuras de poder y que no permite que la gente crea en esa institución. Vuelven las peticiones al gobierno por las construcciones de escuelas porque a pesar de que se han hecho muchos planteles estos no garantizan la eficiencia de un verdadero aprendizaje y a diario observamos la aptitud negativa que muestran muchos adolescentes por la ausencia de un sistema educativo que no promueve las buenas costumbres, la moral y lo cívico.
Continua el derroche de los recursos del Estado, las nominillas existentes en todas las instituciones públicas de gentes que cobran sin trabajar; el desastre en el Inespre que no sabemos si es un patrimonio del Gobierno o propiedad del Partido Cívico Renovador y cuya herencia descansa sobre el ex general retirado Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna; el cliché del procurador citando gente a su despacho que hace tiempo debieron haber estado en la cárcel por el caso Odebrechct ; el empeño de las bocinas pagadas para desacreditar el Movimiento Marcha Verde Contra la Impunidad y la Corrupción; la burla de Lajun y el vertedero de Duquesa a los que les vendieron los terrenos donde se encuentra el mismo y que eran propiedad del CEA pero ni senadores, diputados, alcaldes y regidores, dicen no saber quien se los entregó a esta compañía porque la mafia que existe entre ellos y el vaho de la corrupción rampante es tan grande, que salpica a la esfera del Gobierno.
Vuelven los empresarios a regatearles a sus empleados un mísero 20% de aumento en el salario mínimo cuando ellos lo tienen todo, el trabajador no tiene nada y hasta cabildean por lo bajo para negarles la cesantía que por ley les corresponde porque piensan que los únicos que tienen derecho en este jodido país a poseer y disfrutar de sus riquezas son ellos a costa del sudor, el hambre, dolor y miseria del trabajador. Estaremos contemplando el perfil sospechoso de la policía para con el ciudadano de apie y que no existe para los ladrones de cuello blanco que se han robado el país. También, oiremos el eco de un silencio soslayado, sepulcral y el descuido adrede ocasionado por el bajo impacto visual de las obras de infraestructuras que construye el Gobierno, que se dice están sobrevaloradas como ocurrió con el Hospital Darío Contreras; continuarán los aumentos desproporcionados todas las semanas de los combustibles y como bien decía un comediante en los años 80; lo que sube aquí no baja, hay que bajarlo a pedrá.
Volvemos a las quejas por el asfaltado de calles, la bulla de los llamados colmadones, los talleres de ebanisterías, de mecánica y otros tarantines que ocupan las aceras destinadas para el paso del peatón así como las protestas contra las embazadoras de gas propano y sus cercanías con las comunidades.
Y finalmente, el reclamo por una verdadera ley de partidos políticos y no un mamotreto como quiere el oficialismo que sea; la reforma a la ley electoral que tiene en vigencia casi la misma edad que tuvo Matusalén; sin embargo, aquí se cambió en el 2015 la constitución en menos de 72 horas y la ley de partidos políticos lleva más de 15 años en el congreso y a ningún legislador les quita el sueño. Todo esto y muchas cosas más las veremos después de Semana Santa por lo que al final, la vida sigue igual.

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